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Diagnóstico Económico-Financiero de la Empresa (3)




Rentabilidad financiera

La rentabilidad financiera, también llamada rentabilidad de los recursos propios, se mide por la relación:



Este ratio mide la capacidad de la empresa para remunerar a sus accionistas, que son los propietarios de los fondos propios de la empresa. Representa para ellos el coste de oportunidad de los fondos que mantienen en la empresa y posibilita la comparación, al menos en principio, con los rendimientos de otras inversiones alternativas. Los factores que influyen en la rentabilidad financiera se pueden deducir mediante una primera descomposición del ratio, según el siguiente esquema representado en el esquema 2.


Esquema 2

Debido a la identidad entre el activo y el pasivo total, la relación anterior implica que la rentabilidad financiera depende de:

  • La capacidad de la empresa de generar beneficios suficientes con los que remunerar los recursos utilizados (rentabilidad económica)
  • La proporción de recursos ajenos utilizados (endeudamiento)
  • El coste de los recursos financieros utilizados

Por tanto, en principio, cuanto mayor sea la proporción de capital ajeno utilizado, mayor será la rentabilidad del accionista; aunque si el capital ajeno es de coste elevado incidirá sobre el beneficio neto a través de la cuenta de resultados. Por otra parte, el aumento del capital ajeno disminuye la autonomía financiera de la empresa y su utilización tiene límites.

Una descomposición más precisa de la rentabilidad financiera sería la expresada mediante la siguiente fórmula:



Donde:

  • RE = Rentabilidad económica
  • e = Endeudamiento, expresado como cociente entre los recursos ajenos y los recursos propios
  • i = Coste del exigible, calculado dividiendo los gastos financieros entre los recursos ajenos
  • T = Tipo impositivo para el pago del impuesto sobre el beneficio

Dejando aparte el efecto de los impuestos, que vienen fijados por la legislación vigente, se puede apreciar que la rentabilidad financiera (antes de impuestos) es la suma de la rentabilidad económica más el factor de apalancamiento, entendiendo por factor de apalancamiento:



A su vez, se entiende por margen de apalancamiento a la diferencia existente entre la rentabilidad económica y el coste de los recursos ajenos, es decir:



De todo ello se deduce que, considerando los cálculos antes de impuestos:

  • Si RE > i, la rentabilidad financiera será superior a la rentabilidad económica
  • Si RE = i, la rentabilidad financiera y económica coincidirán
  • Si RE < i, la rentabilidad financiera será inferior a la rentabilidad económica

Estas relaciones tienen una explicación intuitiva: siempre que la rentabilidad que obtenga la empresa en el desarrollo de su actividad sea mayor que el coste de los recursos ajenos utilizados para su financiación, a la empresa le resulta interesante endeudarse, destinándose dicha diferencia a incrementar la rentabilidad del accionista. Por el contrario, cuando el tipo de interés de las financiaciones utilizadas sea superior a la rentabilidad del negocio, cuanto mayor sea el nivel de endeudamiento menor será la rentabilidad obtenida para el accionista.

En el esquema 3 se resumen todos los elementos que participan para explicar el funcionamiento de la rentabilidad financiera.


La pirámide de ratios, representada en la figura 4, pone de manifiesto la característica de ratio de síntesis de la rentabilidad financiera.




EL POSICIONAMIENTO ECONÓMICO-FINANCIERO

Aunque se ha restringido al máximo el número de ratios, buscando seleccionar aquellos que sean especialmente significativos para ayudar a identificar las causas del funcionamiento de una empresa, todavía son un número relativamente elevado: 12 ratios.

En un ejercicio de síntesis, se puede reducir a dos los ratios con los que posicionar la situación económico-financiera de la empresa, como se refleja en la figura 5, atendiendo a las dos magnitudes básicas: la situación financiera y la situación económica.


Figura 5

Para posicionar a una empresa en el plano económico-financiero hay que elegir cuales son los ratios, de entre los 12 ya seleccionados, que permiten expresar más significativamente cada una de las magnitudes.

La situación financiera de una empresa se refleja en el balance, así los ratios adecuados para expresar la situación financiera de la empresa son los que se obtienen a partir de las distintas partidas del balance, por tanto, son susceptibles de servir para dicha labor los ratios de liquidez y los ratios de estructura.

Tras realizar una selección rápida, las alternativas se reducen a dos ratios: liquidez general y endeudamiento. Ambos ratios son perfectamente validos para describir la situación financiera de la empresa; pero a la hora de elegir uno de ellos hay un factor determinante: el punto de origen, que establece la frontera entre una situación financiera aceptable o no aceptable. El ratio objetivo debe tener una valor de referencia que permita discriminar lo bueno de lo malo, desde ese punto de vista el ratio adecuado es el de liquidez general, en donde, de forma genérica, cuando el valor es superior a 1 se considera que es adecuado, mientras que valores inferiores a 1 suponen problemas de liquidez y, por consiguiente, una situación financiera mala.

La situación económica se perfila en la cuenta de resultados, así pues, los ratios que pueden servir para reflejar la situación financiera son aquellos que incorporan partidas de la cuenta de resultados, es decir, los ratios de actividad y de rentabilidad. Habrá que elegir uno de entre todos los probables y de nuevo el factor discriminante es la existencia de un valor de referencia que permita discriminar entre una buena situación económica y una mala situación económica. Combinándolo todo, la selección se reduce a una sola alternativa: el ratio de rentabilidad económica que, cuando es superior al coste del dinero se considera que la situación económica es buena, mientras que es mala cuando el valor está por debajo de dicho valor.

De esta manera, el posicionamiento de la empresa en el plano económico-financiero se reflejaría en un gráfico como el de la figura 6.


Figura 6

De acuerdo con esta forma de representar la situación de la empresa, las alternativas de ubicación de una empresa se distribuyen en 4 grandes áreas, como se aprecia en la figura 7.


Figura 7

Cada uno de los sectores, o cuadrantes, en los que se puede ubicar la situación de la empresa representa una realidad distinta de la misma:

·       Cuadrante 1: Es el sector en el que debería estar toda empresa que no tenga problemas relevantes en el desarrollo de su actividad, aunque siempre exista margen para la mejora.
·       Cuadrante 2: Buena situación financiera pero mala situación económica. No es una situación desesperada pero presenta problemas que hay solventar.
·       Cuadrante 3: Supone la peor de las situaciones, probablemente de muy difícil solución y se necesita de una actuación rápida para salir de la misma. Salvo soluciones milagrosas, suele representar la antesala de la desaparición o disolución de la empresa.
·       Cuadrante 4: Buena situación económica y mala situación financiera. También presenta problemas que deben ser solucionados.


Figura 8

Como se refleja en la figura 8, los cuadrantes 1 y 3 representan, respectivamente, la alternativa claramente buena, en la que toda empresa desearía estar, y la alternativa que representa la situación de la que toda empresa lucha por huir.

Ahora bien, las situaciones claramente buenas y claramente malas son relativamente fáciles de distinguir, pero a la hora de elegir entre los cuadrantes 2 y 4, ¿cuál es la mejor opción? Ninguno de ellos es, claramente, mejor que el otro, razón por la que la elección puede estar sesgada según las preferencias del analista o del gestor de la empresa.

Una forma de intentar objetivar la cuestión es plantearse cual debería ser la trayectoria de una empresa ubicada en cualquiera de ambos cuadrantes. El objetivo será siempre alcanzar el cuadrante 1, para lo cual, las acciones a realizar serán de distinto tipo.


Evolución desde el cuadrante 2

El problema de las empresas ubicadas en el cuadrante 2 es su deficiente situación económica, ya que su rentabilidad económica se encuentra por debajo del coste del dinero. Para alcanzar el cuadrante 1 deberán incrementar su rentabilidad económica, para lo que existen 3 alternativas:

  • Aumentar el beneficio antes de intereses e impuestos, lo que supone actuar sobre la relación existente entre los ingresos y los gastos. Como los ingresos vienen limitados por la actuación de la competencia y los márgenes de mejora suelen ser reducidos, salvo situaciones muy específicas, el área de actuación suele centrarse en la reducción de gastos.
  • Reducir el activo total, que, habitualmente, salvo que exista una estructura de inmovilizado no adecuada, que permita algún tipo de enajenación, significa actuar sobre el activo corriente, es decir, sobre el ciclo de actividad de la empresa, para reducir el volumen de inversión destinada al mismo.
  • Aumentar el B.A.I.I. y reducir el activo total coordinadamente.

Como puede apreciarse, tanto por un camino como por el otro, las acciones a poner en marcha están relacionadas con la forma de desarrollar la actividad, siendo necesario plantearse políticas que permitan la reestructuración del negocio.

El problema inherente a este tipo de actuaciones es el tiempo disponible para llevarlas a cabo, que depende de la sanidad de la situación financiera, y de la eficacia de la empresa para obtener resultados positivos en la mejora de la rentabilidad económica. Si la mejora de resultados se produce antes de agotar la capacidad financiera, se habrá alcanzado con éxito el cuadrante 1 objetivo; en caso contrario, el final del camino es el cuadrante 3, con lo que se habrán agotado las posibilidades de salvación para la empresa.


Evolución desde el cuadrante 4

Una empresa ubicada en el cuadrante 2 presenta una deficiente situación financiera, debido a problemas de liquidez que hacen que sus activos corrientes sean inferiores a las deudas exigibles a corto plazo. La mejora de la situación de liquidez pasa por aplicar 2 posibles soluciones:

·       Aumentar el activo corriente, que suele ser contrario a todos los planteamientos de eficiencia en la gestión que se han planteado en todas las áreas de la empresa, por lo que no es una alternativa valida para aplicar.
·       Disminuir el pasivo corriente, que supone básicamente trasladar deudas de corto a largo plazo, de forma que se obtenga la tranquilidad financiera necesaria para afrontar el desarrollo del negocio.

En resumen, para evolucionar desde el cuadrante 2 hasta el cuadrante 1 hay que actuar reestructurando la deuda que la empresa tiene contraída a corto plazo, lo que obliga a negociar con los proveedores y las entidades financieras, buscando ampliar los plazos de pago. El único factor a tener presente es la necesidad de actuar con celeridad, ya que cualquier incidencia en el cumplimiento de los compromisos de pago puede precipitar la paralización de la actividad de la empresa.

En la figura 9 se resumen las actuaciones a llevar a cabo para evolucionar la empresa desde los cuadrantes 2 y 4 al cuadrante 1.


Figura 9




Anexo 1

ANÁLISIS INTERNO: ASPECTOS ADICIONALES A CONSIDERAR


La cuestión clave en el diagnóstico económico-financiero interno de una empresa es ver si existe un equilibrio entre el sistema de objetivos de la empresa y la situación real en la que esta se encuentra.

Así, adicionalmente a la información estándar en el terreno económico-financiero, son áreas relevantes las relacionadas con:

·       los objetivos de la dirección,
·       la estrategia prevista para cada mercado;
·       la probable respuesta de la competencia, y
·       las características operativas y estructurales de la empresa.

A continuación, se enumeran algunas de las preguntas a responder para profundizar en el diagnóstico económico-financiero.

  1. ¿Cuáles son los objetivos de la dirección de la empresa?
  2. ¿En qué mercados compite?
    • ¿Cuáles son sus objetivos en cada mercado?
    • ¿Cuáles son sus estrategias producto/mercado?
  3. ¿Cuáles son las características de cada mercado?
    • ¿Cuál es el crecimiento de la demanda?
    • ¿Existe algún tipo de estacionalidad en las ventas?
    • ¿Cuál es la estrategia de la competencia?
  4. ¿Cuáles son los objetivos de crecimiento producto/mercado?
  5. ¿Qué políticas de relación con clientes y proveedores tiene la empresa?
  6. ¿Qué plan de inversiones en activo tiene la empresa?
  7. ¿Cuál es la rentabilidad esperada para la actividad?
  8. ¿Tiene la empresa acceso a los mercados financieros para la captación de financiación a corto plazo?
  9. ¿Tiene la empresa acceso a los mercados financieros para la captación de financiación a largo plazo?
  10. ¿Existe la posibilidad de plantear a los accionistas aportaciones de capital?

Por supuesto, estas preguntas no tienen respuesta en los estados financieros publicados por una empresa. Desde una perspectiva interna, el análisis de los estados financieros publicados es tan solo una parte del diagnóstico económico-financiero de la empresa.



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